![]() |
|
|
Un
elemento tradicional en el atuendo femenino español, ha perdurado a lo
largo del tiempo convirtiéndose en el complemento más rico y vistoso
de la mujer española, ajenos a folklores y modas. Su
uso, tal como lo conocemos hoy día, no se popularizó hasta el siglo
XIX, prueba de ello es la continua mención que de ellos hace la
literatura de la época, o la cantidad de mujeres adornadas con mantones
que aparecen en las pinturas costumbristas del pasado siglo. Su origen,
aunque incierto, es sin duda oriental y podemos remontarlo a siglos atrás. Según
Carolina Stone, la utilización de esta prenda, se inicia en el siglo
XV, cundo se prohíbe en España el uso del velo a las moriscas, por
razones sociales y políticas. Estas,
reacias a abandonar sus costumbres, adoptan el chal de las mujeres
castellanas y se tocan con ellos la cabeza y la cara, dejando tan sólo
los ojos al descubierto. El resultado fue una exquisita coquetería que
atrapó en su uso a las mujeres cristianas, dando origen a las llamadas
“ tapadas “. Esta
moda femenina saltó al Nuevo Mundo arraigando hondamente en las
tradiciones. En España y en un principio en las colonias, el chal era
sencillo, de color negro, con flecos o galón ribeteándolo, semejante
al “ abaye “ musulmán. Si
el alma del mantón es árabe, el cuerpo se lo debe a china. Las mujeres
distinguidas, aprovechando el comercio que se establece con este país a
través de Nuevo Mundo, incorporan sus sedas y su maestría en los
bordados, enriqueciendo y dando más vistosidad a la prenda. Las
compañías mercantiles operan con Cantón desde Filipinas, encauzando
todo el comercio hacia América y España. La denominación
“ de Manila “ no es porque se realizaran allí, sino por ser
el puerto de embarque hacia occidente de las mercancías procedentes de
Extremo Oriente.
|
|